IMC: qué es el índice de masa corporal y cómo calcularlo

Por el equipo editorial de Obesidad.net · Publicado el 20 de junio de 2026 · Actualizado el 20 de junio de 2026.

El índice de masa corporal, conocido como IMC o BMI (por sus siglas en inglés), es la medida más utilizada en todo el mundo para clasificar el peso corporal de una persona en relación con su altura. No es perfecta —y más adelante te explicamos por qué—, pero sigue siendo la herramienta de referencia en la consulta médica, en los estudios epidemiológicos y en las guías clínicas de la OMS y la SEEDO. Si quieres entender qué significa ese número que aparece en el informe de tu médico, aquí tienes todo lo que necesitas saber.

Qué es el IMC y cómo se calcula

El IMC se calcula dividiendo tu peso en kilogramos entre el cuadrado de tu altura en metros. La fórmula es sencilla:

IMC = peso (kg) ÷ altura² (m²)

Por ejemplo, si pesas 80 kg y mides 1,75 m, el cálculo sería: 80 ÷ (1,75 × 1,75) = 80 ÷ 3,0625 = 26,1. Eso te coloca en la categoría de sobrepeso, aunque apenas por encima del límite.

Puedes calcularlo tú mismo con cualquier calculadora en menos de treinta segundos. No necesitas nada especial: solo saber tu peso y tu altura con cierta precisión. Si usas tallas en libras y pies, la fórmula equivalente es: peso (lb) ÷ altura² (pulgadas²) × 703.

Las categorías del IMC según la OMS

Una vez que tienes tu número, este es el sistema de clasificación que utiliza la Organización Mundial de la Salud:

  • Menos de 18,5 — Bajo peso
  • 18,5 – 24,9 — Peso normal o saludable
  • 25,0 – 29,9 — Sobrepeso
  • 30,0 – 34,9 — Obesidad grado I
  • 35,0 – 39,9 — Obesidad grado II
  • 40,0 o más — Obesidad grado III (también llamada obesidad mórbida o severa)

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) utiliza criterios similares, aunque en algunas de sus guías añade matices para la población española, como establecer el límite de sobrepeso a partir de 27 en ciertos contextos preventivos.

En España, según datos del Ministerio de Sanidad, alrededor del 17% de la población adulta tiene obesidad y más del 37% tiene sobrepeso. Son cifras que llevan años subiendo, lo que ha convertido el IMC en una herramienta de monitoreo esencial a nivel de salud pública.

Las limitaciones del IMC que deberías conocer

Aquí viene la parte que muchas calculadoras de internet no te cuentan. El IMC es útil como punto de partida, pero tiene limitaciones importantes que pueden llevar a interpretaciones equivocadas.

La más relevante es que no distingue entre masa muscular y grasa. Un deportista de alto rendimiento con mucha musculatura puede tener un IMC de 28 o 29 y estar en perfecto estado de salud cardiovascular. Por el contrario, una persona con poco músculo y bastante grasa —lo que algunos médicos llaman «obesidad de peso normal» o TOFI (thin outside, fat inside)— puede tener un IMC de 23 y tener un riesgo metabólico elevado.

Tampoco tiene en cuenta dónde se acumula la grasa. La grasa que se deposita alrededor del abdomen (visceral) es mucho más peligrosa metabólicamente que la que se acumula en las caderas o los muslos. Dos personas con exactamente el mismo IMC pueden tener perfiles de riesgo completamente distintos dependiendo de su distribución de grasa.

Hay también diferencias según el origen étnico. Según la OMS, las personas de ascendencia asiática tienden a acumular más grasa visceral con IMC más bajos, por lo que algunos especialistas recomiendan usar umbrales distintos (por ejemplo, mayor de 23 como punto de alerta) en esas poblaciones.

Por último, el IMC varía con la edad y el sexo. En personas mayores, un IMC ligeramente más alto no siempre es negativo e incluso puede estar asociado con una mayor reserva muscular y mejor pronóstico ante enfermedades.

El perímetro abdominal: el complemento que marca la diferencia

Dado que el IMC no informa sobre la distribución de la grasa, los especialistas recomiendan combinarlo con la medición del perímetro abdominal. Se mide con una cinta métrica flexible rodeando la cintura a la altura del ombligo, sin meter barriga ni apretar.

Los umbrales de riesgo que maneja la SEEDO y la Sociedad Española de Cardiología son:

  • Mujeres: riesgo aumentado a partir de 88 cm; riesgo muy elevado a partir de 102 cm
  • Hombres: riesgo aumentado a partir de 102 cm; riesgo muy elevado a partir de 110 cm

Si tienes un IMC en rango normal pero un perímetro abdominal elevado, merece la pena que lo comentes con tu médico. Y al revés: si tu IMC está en sobrepeso pero tu perímetro es bajo y haces mucho ejercicio, el contexto importa mucho.

Cuándo el IMC es útil y cuándo hay que mirar más allá

El IMC funciona bien como herramienta de cribado a nivel poblacional y como primer filtro en la consulta. Es barato, rápido y no requiere equipamiento especial. Para la mayoría de adultos sedentarios con poca masa muscular, refleja razonablemente bien el estado de composición corporal.

Pero si eres deportista, si tienes mucha musculatura, si eres mayor de 65 años, si tienes ascendencia asiática, o si tu distribución de grasa es atípica, el IMC puede ser engañoso. En esos casos, tu médico puede recurrir a otras herramientas: densitometría (DEXA), bioimpedancia eléctrica, ecografía abdominal o simplemente la combinación de perímetro abdominal con análisis de sangre.

El objetivo final no es tener un número perfecto en la escala, sino entender cómo está tu cuerpo y qué riesgos reales tienes. El IMC es el primer paso de esa conversación, no la conclusión.

Preguntas frecuentes

¿Cómo calculo mi IMC paso a paso?

Divide tu peso en kilogramos entre el resultado de multiplicar tu altura en metros por sí misma. Si pesas 70 kg y mides 1,68 m: 1,68 × 1,68 = 2,8224; luego 70 ÷ 2,8224 = 24,8. Ese sería tu IMC. Puedes hacerlo con cualquier calculadora básica.

¿Qué significa mi resultado de IMC?

Un IMC entre 18,5 y 24,9 se considera peso saludable según los criterios de la OMS. Por debajo de 18,5 hay bajo peso; entre 25 y 29,9, sobrepeso; a partir de 30, obesidad en distintos grados. Pero recuerda que estos números son orientativos y tu médico siempre valorará el resultado en contexto con otros factores.

¿Es el IMC suficiente para saber si estoy sano?

No por sí solo. El IMC es un punto de partida, no un diagnóstico completo. Para tener una imagen más precisa de tu salud metabólica conviene combinarlo con el perímetro abdominal, los niveles de glucosa, colesterol y presión arterial, y la valoración clínica de un profesional. Un número aislado nunca cuenta toda la historia.

Fuentes

  • Organización Mundial de la Salud. Obesidad y sobrepeso. who.int/es
  • Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Guía de práctica clínica para el manejo de la obesidad en adultos. seedo.es
  • Ministerio de Sanidad, España. Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE). sanidad.gob.es
  • Sociedad Española de Cardiología. Riesgo cardiovascular y obesidad abdominal. secardiologia.es

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Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta con un médico u otro profesional de la salud. Ante cualquier duda sobre tu situación particular, consulta siempre a un profesional sanitario.

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