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NUTRICIÓN
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ENFERMEDADES EN LA TERCERA EDAD Y CONSEJOS
Malnutrición
Por diversas causas fisiológicas, patológicas, psicológicas o sociológicas, las personas de la tercera edad tienen con frecuencia una restricción de la ingesta calórica, lo que a la larga le produce una disminución significativa del aporte de nutrientes.
La malnutrición es un problema de gran importancia y seguramente de mayor incidencia que la estimada, siendo graves sus repercusiones físicas, psíquicas y sociales en el las personas de la tercera edad.
Obesidad
La mayoría de los adultos tienden a desarrollar sobrepeso y almacenar grasa. El sobrepeso de un 20% superior al peso deseado en el las personas de la tercera edad se considera obesidad.
Diarrea y estreñimiento
La diarrea y el estreñimiento son síntomas muy frecuentes en la edad avanzada y ambos pueden relacionarse muchas veces con factores nutricionales.
Las causas de la diarrea difieren poco entre las diferentes edades y si son prolongadas pueden llegar a ser serias y ocasionar complicaciones, principalmente déficits en uno o más nutrientes esenciales, incluyendo vitaminas y minerales, aunque el problema más peligroso es sin duda la deshidratación del las personas de la tercera edad.
El estreñimiento es frecuente en las personas con malos hábitos alimentarios, ingesta de dietas muy trituradas, ingesta inadecuada de líquidos y habituación al consumo de laxantes.
Hipertensión
Arterial
La hipertensión arterial en los pacientes de edad avanzada es frecuente y afecta a un tercio de las personas que superan los 60 años. En muchas personas de la tercera edad, esta afección coincide con otras como diabetes, obesidad, aterosclerosis, enfermedades degenerativas, las cuales pueden contribuir a la hipertensión.
Diabetes
La diabetes de las personas mayores constituye una de las enfermedades más frecuentes. Entre un 8 y un 10% la padecen.
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Diabéticos en los que la enfermedad aparece después de los 65 años (diabetes de la tercera
edad)
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Diabéticos anteriormente conocidos, que franquean esta edad, en los cuales la enfermedad conserva sus características
iniciales
Aterosclerosis
La enfermedad arterial, es con frecuencia una situación grave en el las personas de la tercera edad, a quien el envejecimiento afecta el tamaño del corazón, y a las arterias coronarias y las válvulas del corazón.
Anemia
Aunque
no es frecuente en el las personas de la tercera edad.
Osteoporosis
Este trastorno es muy frecuente en la edad avanzada, y suele afectar mayoritariamente a mujeres postmenopaúsicas.
RECOMENDACIONES
En las personas de la tercera edad se produce una disminución en las necesidades energéticas debido a varios factores:
Las necesidades de este colectivo son diferentes entre ellos, al igual que son heterogéneos los distintos miembros del grupo.
Las necesidades nutritivas, y de energía dependerán del sexo, el peso, la talla, la actividad física, el estado biológico y el metabolismo basal, pero también de sus hábitos alimenticios.
Una fórmula sencilla para calcular el peso ideal (PI) en personas de más de 60 años de complexión media es:
PI = Estatura en centímetros - 100*
*Se debe reducir un 10% en los hombres y un 15% en las mujeres.
La ingesta recomendada para la población de la tercera edad, es para individuos con talla y peso medios y una ligera actividad.
Click
aquí para la tabla de ingesta recomendada.
La ración protéica debe cubrir las recomendaciones.
El porcentaje respecto a la energía total diaria será del 12 al 15% (siendo el 40% del origen animal y el 60% de origen vegetal).
Los hidratos de carbono representarán del 55 al 60% del aporte calórico diario en forma de carbohidratos complejos preferentemente.
El consumo de azúcar refinado no debe superar el 5%, reservando la posibilidad de ingerir azúcar, glucosa o fructosa a través de frutas y zumos, que aportan sales minerales, vitaminas y fibra dietética.
La cantidad de fibra aconsejable en la dieta es de 30 gramos/día.
La ración de grasas, debe ser del 25 al 30% de la energía total diaria. Un 8% en forma de ácidos grasos saturados (origen animal), un 12% de monoinsaturados (aceite de oliva) y un 10% de ácidos grasos poliinsaturados (aceites de semillas y pescado). Las grasas de origen animal deben ser reducidas, sobre todo en las personas de la tercera edad con antecedentes de aterosclerosis, pero no deben suprimirse totalmente.
La ingesta de colesterol deberá ser
inferior a 300 mg/día.
SIGUE:
CONSUMOS Y RECOMENDACIONES GENERALES EN LA DIETA
DIARIA EN LA TERCERA EDAD
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