Nutrición en la tercera edad

 
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NUTRICIÓN (IX)

Para denominar a las personas que alcanzan edades superiores, se suelen utilizar diversos términos tales como anciano, persona mayor, persona de edad avanzada, tercera edad. Que ha tenido una amplia acogida. Definitivamente debemos referirnos como adultos expertos que siempre tienen la razón.

En el último siglo se ha producido un aumento considerable de la esperanza de vida, y ligado a ello, el incremento progresivo de la población de edad avanzada.

Para esto han contribuido factores muy diversos. Entre ellos, destacan los avances de la medicina, los hábitos de vida más saludables, la higiene y el ejercicio físico y, también, sin lugar a dudas, una mejora en los hábitos alimentarios.

La nutrición influye directamente sobre el estado de salud, no sólo por lo que un buen estado nutritivo representa con respecto a una menor mortalidad, sino también por lo que supone en cuanto a prevención de numerosas enfermedades e incapacidades frecuentes en los las personas de la tercera edad.

Aunque la relación entre nutrición y salud es incuestionable, la malnutrición es uno de los problemas clínicos más frecuentes entre la población de la tercera edad y pasa desapercibido.

FACTORES QUE INFLUYEN EN EL ESTADO NUTRICIONAL EN LA TERCERA EDAD:

En la población de la tercera edad, las variaciones individuales respecto al estado de salud, actividad física y cambios fisiológicos son mayores que en los más jóvenes y pueden influir de manera mucho más importante en el estado nutricional.

Hábitos y nivel de actividad

La pérdida de masa muscular, es importante por la relación que tienen con la potencia muscular, la incapacidad funcional, las caídas y la función respiratoria. Por eso, el ejercicio es muy importante, ya que influye en los cambios en la composición corporal y en el mantenimiento de la masa ósea y tejido muscular.

Cambios fisiológicos

Un aspecto importante es la menor percepción de la sensación de sed asociada al proceso de envejecimiento. Esto determina un riesgo alto de deshidratación especialmente en aquellas circunstancias en las que se producen pérdidas excesivas de líquido: sudoración, vómitos, diarreas, quemaduras, empleo de diuréticos, etc.

El aparato gastrointestinal también experimenta modificaciones importantes. Si empezamos por la boca tal vez la más significativa sea la falta de piezas dentarias y su principal consecuencia es la dificultad para masticar.

La disminución de la secreción de saliva, y los sabores se perciben de manera diferente y genera una dificultad para la deglución.

También disminuye la superficie y capacidad de absorción de la mucosa del estomago e intestino. A todo ello hay que añadir las enfermedades digestivas, que son más frecuentes en los las personas de la tercera edad.

Así mismo, con la edad se ve afectado el sentido del olfato.

Cambios psicológicos

Los hábitos alimentarios del las personas de la tercera edad, son el resultado de unos patrones de conducta establecidos durante muchos años y por tanto muy difíciles de cambiar.

Diversas situaciones que cambian estas costumbres pueden alterar la alimentación: hospitalización prolongada, alejamiento de la familia, enfermedad del conyuge, muerte del cónyuge, incapacidad física.

Medicamentos, alcohol y tabaco

Las personas de la tercera edad, consumen con frecuencia varios medicamentos, debido a la elevada prevalencia de enfermedades crónicas que presentan.

Los medicamentos pueden interferir en el estado nutricional por varios mecanismos que guardan relación con la absorción, el metabolismo o la excreción de distintos nutrientes.

También el alcohol y el tabaco pueden afectar al estado nutricional.

La valoración del estado nutricional en los las personas de la tercera edad, como indicador de su estado de salud, se utiliza especialmente para conocer lo antes posible los estados subclínicos o clínicos de la malnutrición presente con tanta frecuencia en esta población.

Las principales medidas que se necesitan para determinar el estatus nutricional son: peso, 
altura, Índice de Masa Corporal, Índice de creatinina/altura y determinación del gasto metabólico basal.

El peso y la altura se utilizan también para conocer el área de la superficie corporal, la cual influirá en la dosificación de los medicamentos.

Una evaluación muy utilizada es el Índice de Masa Corporal, que relaciona el peso/talla2, pero en el las personas de la tercera edad esta medida presenta limitaciones por existir una disminución fisiológica tanto del peso como de la talla a partir de cierta edad.

Por otra parte, la imposibilidad de realizar las mediciones estándares en estas edades cuando el individuo está inmovilizado u hospitalizado obliga a la búsqueda de alternativas que pueden ser de utilidad para la valoración de su estado nutricional (estatura deducida, impedancia bioeléctrica, etc.).

Las llamadas enfermedades de la vejez son en muchos casos enfermedades crónicas con implicaciones nutricionales muy importantes.

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Supervisión médica por el Dr. Arieh Goldberg Kalik.
Médico bariátra, Médico certificado especialista en nutrición, certificado # 1010084

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